Hay momentos en que me pregunto si valió la pena.
Si en algún momento nos encontraremos, con unos años encima, y concluiremos que estábamos equivocados. Que mi enojo era real y que tus pensamientos también lo eran.
Que los dos teníamos miedo, pero que no nos atrevíamos a hablar de él. Menos a pensar que ese miedo existía.
Imaginé una vida que te contenía, sabes? Una en que nos veíamos cada cierto tiempo para contarnos en qué estábamos, para reír de viejos recuerdos, para decir esas verdades que ocultamos al resto del mundo. Una vida que compartíamos, desde la distancia cercana.
Me gustaría que sea así.
Te extraño. A ti y a muchos más.
No sé en qué momento me alejé de todos. Sé que lo hice consciente a veces, pero otras no tanto y esas son las que me molestan.
Quiero que vuelvas como extraño y que nos reconozcamos.
Es mucho lo que pido, sí sé, y probablemente esas cosas solo pasen en las películas... pero no está de más escribirlo.
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